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Nostalgia y afecto

El filmador. Uruguay, 2022, 70 minutos. Dirección y guión: Aldo Garay. Fotografía: Germán De León. Producción: Micaela Solé, Cordón Films. Coproducción: Constanza Sanz Palacios. Sonido: Daniel Yafalián. Montaje: Federico La Rosa. Voz en off: Daniel Hendler. Con la participación de Álvaro Díaz Berenguer y Alfredo Alzugarat. Exhibición: sábado 22 de agosto de 2026, 22 horas, TV Ciudad.

  Luis A. Fleitas Coya

        Desde el sábado, cuando la vimos, aún seguimos impresionados con la película, conmovedora e impactante en múltiples sentidos. Es una joya de dirección de Aldo Garay y de restauración de imágenes, aunada a los textos del diario de José Pedro Díaz, concisa, exacta, removedora. Un retrato de un viaje, sí, -el que emprendió en 1950 el intelectual y escritor integrante de la generación del 45  en compañía de su esposa la poeta Amanda Berenguer, en usufructo de una beca de estudios de dos años, la Beca Gallinal de Enseñanza Secundaria- pero que deviene en crónica de la Europa de post guerra, en especial del ambiente intelectual y artístico parisino,  de la España rural, tradicional, pobre y rústica de los primeros años del franquismo, y de Italia, donde la pareja va en busca del pueblito de pescadores y marineros Marina di Camerota de donde era Doménico D’Onofrio el tío abuelo del viajero; también reflexión íntima y muy sensible de José Pedro Díaz como escritor con sus luces, sombras y zozobras, y de la entrañable pareja conformada con Amanda Berenguer y su ascendente carrera como poeta. El escritor dejó doble registro de esa notable experiencia: por un lado, apenas llegado a Bruselas compró una cámara y se abocó a estudiar el arte de la filmación que comenzó a ejecutar de inmediato con una mirada muy especial y una gran idoneidad para el encuadre; por otro, las notas que tomó en su diario.  Los diarios de José Pedro Díaz fueron publicados en el año 2011 por la Biblioteca Nacional y Banda Oriental con edición, prólogo y notas de Alfredo Alzugarat, mientras que los filmes permanecieron guardados por décadas en latas en la casa del matrimonio Díaz Berenguer, y recién fueron restaurados más de setenta años después, luego del fallecimiento del escritor, por Cinemateca Uruguaya y el Laboratorio de Preservación Audiovisual de la Universidad de la República.  Con esas viejas películas y utilizando los diarios del escritor para realizar un guión que en la película lee la voz en off del actor Daniel Hendler, Aldo Garay, el excelente cineasta de La espera (gran versión de la novela Torquator de Henry Trujillo) y  numerosos y destacados documentales como El círculo, El casamiento, El hombre nuevo o Un tal Eduardo, realiza esta película de concentrada factura. Por último, así como nos sumerge en el mundo de hace tres cuartos de siglo, el film trasmite la tristeza de estar asistiendo al inexorable paso del tiempo, al fin de una vida y sus archivos y documentos acumulados, donados a la Biblioteca Nacional con total acierto por parte de Álvaro Díaz Berenguer, que  a su vez relata  la influencia que tuvieron en su padre los relatos de su tío abuelo que se vieron reflejados en la escritura de Los fuegos de San Telmo y en su atracción por el mar. La película es un registro muy emocionante del talento y la sensibilidad de José Pedro Díaz,  una mirada lateral pero muy profunda sobre Amanda Berenguer, un prisma a través del cual podemos verlos, comprenderlos, y sentir una enorme nostalgia y afecto por ellos y por algo que ya se fue.  Epilogalmente, una incitación para adentrarnos en la obra de José Pedro Díaz, en particular Los fuegos de San Telmo y sus Diarios, y en la admirable poesía de Amanda Berenguer. Es, reitero, una joya.

          Una lástima que la ficha técnica con que se acompaña El filmador no refleje ni revele al público la importancia que tuvieron las contribuciones y participaciones de dos protagonistas: Álvaro Díaz Berenguer, quien tuvo la voluntad de preservar y permitir que saliera a la luz pública el precioso legado fílmico y de los diarios de su padre, y Alfredo Alzugarat que con su invalorable y rigurosa labor de investigación literaria jugó un rol fundamental en la edición de los últimos. Sin ellos las imágenes y los textos en que se basa este film hubiesen corrido la suerte del olvido.


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